Cómo hacer jabón en casa

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Diferentes formas de hacer jabón casero de forma más o menos tradicional

Sabrás que la tradición de fabricar jabón casero no es una moda de ahora que «nos chifla todo aquello que sea biológico y natural». Antiguamente no existían droguerías, perfumerías, tiendas de maquillaje y belleza o grandes superficies donde comprar jabones y otros productos de limpieza. Y eso no significa que no los gastaran.

Piensa que, gestos tan cotidianos como encender la luz o abrir un grifo con un solo dedo, no han sido posibles hasta no hace muchos años.

Hoy recuperaremos la filosofía de antaño con unas cuantas recetas caseras de jabón. En las que aprovecharemos productos de desecho para fabricar jabón como se hacía tradicionalmente, y usaremos como ingredientes grasa vegetal.

Porque ya sabes que antiguamente se aprovechaba todo. El grano del trigo para el pan, la paja para el ganado y la grasa para el jabón artesanal. Hasta sacaban provecho a la ceniza para elaborar jabón.

Hacer tus propios jabones, por un lado te garantiza que los productos que entran en contacto con tu piel son naturales, y por otro, te ahorras la incomodidad de no saber qué hacer con el aceite usado de la freidora por una temporada.

La elaboración tradicional de jabón

La fabricación de jabón tradicional, se basaba en mezclar grasa con un producto alcalino. Se mezclaba lejía y grasa animal o vegetal para producir la saponificación.

Para ponernos en situación, retrocedamos en el tiempo hasta los años 60 ó 70. No hay que irse mucho más lejos.

Imagina que vives en una aldea, alejada decenas de kilómetros del bazar o ultramarinos más cercano, necesitas lavar la ropa, así como darte un baño semanal.

Si para hacer jabón casero solo hay que mezclar lejía y grasa, la cosa parece fácil.

Claro, como la lejía nace de los árboles 😉

Primero había que fabricar la lejía. La llamada lejía de jabón. Una mezcla de agua y ceniza de madera; proveniente de la estufa, que tras calentar, mezclar, reposar, decantar y filtrar, se convertía en hidróxido de potasio. Un elemento básico para la elaboración de jabones.

El segundo paso era la obtención de la grasa para los jabones. Si era una comarca de olivos, dispondrían de aceite, que también tenían que elaborar previamente. En cambio, si el cultivo de la zona era otro, tenían que recurrir a la grasa animal. Que obtenían de las tradicionales matanzas y a la que debían eliminar el olor. Otro proceso que complicaba la existencia de cualquiera.

Era entonces cuando venía la fabricación del jabón. Mezclando los ingredientes, para más tarde dejar reposar el resultado «nada menos que un mes». Para disipar la alcalinidad del producto con el paso del tiempo.

Con tanta organización, trabajo y previsión, el momento de elaborar jabón tenía que ser todo un acontecimiento.

Cómo hacer jabón casero sin sosa. Jabón de glicerina con esencias

Empezaremos con la receta más fácil y menos peligrosa. La del jabón casero sin sosa o de glicerina.

El jabones de glicerina te permitan elaborar jabón casero sin necesidad de usar lejía y sosa cáustica

Esta elaboración no requiere de medidas de seguridad ni espacios ventilados, puesto que tan solo hay que derretir unas pastillas de base de glicerina sólida para jabón y mezclar con aceite de esencias.

En este caso no conoceremos los ingredientes exactos del jabón, porque durante la fabricación de la glicerina se añaden otros aditivos, tanto animales como vegetales.

Ingredientes y medidas para el jabón de glicerina

  • 500 gr de glicerina sólida.
  • 30 gotas de aceite de esencias con tu aroma favorito.
  • Colorante a juego con el aroma.
  • Molde específico para jabones o uno para magdalenas.

Elaboración del jabón de glicerina

  1. Derretir la glicerina al baño maría o en el microondas.
  2. Mezclar el aceite de esencias y el colorante.
  3. Combinar esta mezcla con la glicerina derretida.
  4. Remover bien durante un buen rato.
  5. Verter en el molde.
  6. Dejar enfriar al aire o en la nevera durante 24 horas.

Tienes un jabón de tocador muy nutritivo para la piel y listo para usar como producto de belleza, decoración, ambientador o regalo.

Receta de jabón con sosa cáustica

Durante la elaboración del jabón de sosa hay que usar medidas de protección

Durante este procedimiento hay que ir con más cuidado. Vamos a mezclar lejía y sosa caustica. Combinación que desprende vapores muy tóxicos. Así que todo lo haremos en un lugar ventilado, con guantes y gafas protectoras, para evitar cualquier accidente.

Para la receta reciclaremos aceite usado de cocinar. Primero habrá que filtrarlo bien con un paño tupido o filtro de cafetera.

Ingredientes y proporciones para el jabón de lejía

  • 200 gr de sosa cáustica. La venden en forma de perlas en cualquier comercio.
  • 300 cl de agua destilada, del aire acondicionado, de lluvia o a las malas del grifo.
  • 1 kgr de aceite de la freidora.

Elaboración del jabón

  1. En un cuenco que aguante la temperatura, y que «en ningún caso sea de aluminio», vertemos poco a poco la sosa en el agua. Muy importante este detalle. Siempre será la sosa la que iremos agregando al agua y nunca al revés.
  2. La mezcla se calentará por una reacción química. Por lo que deberemos dejarla enfriar hasta que esté templada. La temperatura ideal es cerca de los 40º. Algo más que la temperatura corporal.
  3. Mientras, calentamos el aceite usado a la misma temperatura. Sobre los 40º.
  4. Agrega la mezcla de lejía y sosa al aceite.
  5. Bate la mezcla. Primero despacio, subiendo la velocidad gradualmente, hasta que nos quede la densidad de una miel espesa.
  6. Vierte la pasta en los moldes.
  7. Tapa el jabón con un paño, para que no se enfríen de golpe y para protegerlo del polvo o los insectos.
  8. Deja reposar 24 horas.
  9. Tras este primer reposado podemos desmoldar, para almacenar el jabón durante un mes como mínimo. Durante este tiempo la sosa irá dejando de estar activa y perderá su alcalinidad. Será solo entonces cuando sea posible utilizar el jabón fabricado en casa con seguridad.

Igual que en el jabón sin sosa, este puede teñirse y aromatizarse a tu gusto. Pudiendo preparar infinitas variaciones y combinaciones de jabones.

Cómo hacer jabón liquido casero

A partir del jabón casero tradicional puedes elaborar otros jabones líquidos

Existen tantas formas de hacer jabón líquido como sólido. El posible crearlo desde cero o aprovechando jabón ya elaborado. Nosotras nos decantaremos por la segunda, en la que tan solo necesitamos mezclar el jabón almacenado con agua, en un proceso en el que además añadiremos temperatura.

Ingredientes para el jabón líquido

  • 200 gr de ralladura de jabón.
  • 2 litros de agua destilada.
  • Aromas y colorantes en caso de que el jabón sea neutro.

Pasar de jabón sólido a líquido

  1. Rallar el jabón sólido. Puedes usar una pastilla nueva o aprovechar restos.
  2. Poner agua a hervir.
  3. Verter la ralladura de jabón en el agua hirviendo.
  4. Remover.
  5. Es el momento de echar el aceite esencial y colorante.
  6. Dejar enfriar.

Una vez preparado el producto puede que te quede más espeso de lo deseado. Si es así, añade agua caliente a la mezcla. Para el caso contrario, más virutas de jabón.

Mi recomendación es que, dada la sencillez de la preparación del jabón líquido a partir de jabón casero, lo hagas en el momento. Siempre será más cómodo almacenar pastillas que botellas durante meses.

Crear jabón de colores

Combinando pastas de diferentes colores conseguirás elaborar jabón con diseños muy originales

Hay varias formas de que una misma pastilla de jabón tenga colores diferentes, y por qué no, distintas texturas. Tus pastillas quedarán igual de divertidas que los compradas.

Puedes colorearlas de forma aleatoria, para un acabado con efecto marmoleado, simplemente mezclando pastas de jabón de diferentes colores, sin remover bien del todo antes de introducirlas en los moldes.

También es posible crear dibujos lineales, consiguiendo el aspecto de un pastel a los tres chocolates. En este caso el sistema consiste en depositar el jabón coloreado por niveles, dejando enfriar entre nivel y nivel.

Un truco, y de paso aprovechas los trozos de jabón que te han quedado feos durante el corte, es añadirlos a una nueva mezcla. Al contacto con el jabón caliente, los trocitos se fusionarán con él y crearán curiosos patrones.

Consejos para elaborar jabón en casa

Lista de consejos para hacer el mejor jabón casero con seguridad

  • Usa un guardapolvos, babi o delantal para protegerte de las salpicaduras. No te confíes, porque las esencias concentradas y los colorantes naturales también manchan.
  • Utiliza gafas protectoras y guantes. Vas a estar en contacto con líquidos calientes o corrosivos, como en el caso del jabón con sosa caustica.
  • Prepara tus jabones siempre en un lugar bien ventilado, si no puedes hacerlo en el jardín o un patio exterior.
  • Ten todo a mano y a la vista. Una vez entrada en materia no querrás ir abriendo cajones y armarios con los guantes puestos.
  • No uses recipientes de aluminio, puesto que la sosa lo corroe (se lo come), desprendiendo vapores muy tóxicos.
  • Aunque sea una tentación, no utilices ningún tipo de pintura o tinte universal como colorante. Está claro que te proporcionarán colores mucho más potentes, pero son nocivos, y lo más importante, manchan. Tampoco soy muy partidaria de recurrir a los colorantes alimenticios por este último motivo.
  • No utilices los moldes del jabón para cocinar alimentos.
  • Si utilizas un molde de madera, a la antigua usanza, crea una barrera desmoldeante con papel de horno (sulfurizado).
  • Si tiene incrustaciones o adornos por encima, no cortes el jabón desde arriba, solo conseguirás que los trocitos rallen las pastillas. El método correcto es girar el jabón, y cortarlo empezando por uno de los lados.
  • Las herramientas más adecuadas para el corte son una espátula, un alambre o un cortador específico para jabones.
  • Por seguridad, deja pasar más de un mes hasta utilizar el jabón.

Otros usos para el jabón casero

No pienses que el aprovechamiento del jabón preparado en casa, terminan con la higiene o la limpieza. Hay otros usos curiosos del jabón dignos de conocer: eliminar el sonido de bisagras y cajones chirriantes, como lubricante de tornillos y clavos, conservar el calzado con buen aroma, o para ayudar a subir o bajar una cremallera que se resiste.

Si conoces algún otro uso alternativo del jabón, estaremos gustosas de añadirlo a nuestra lista.

Descubre más trucos caseros en la sección de hogar de telocuentomagazine.com.

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