Mitos del cine que han confundido la historia

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Muchos de los mitos del cine y las películas están creados para llamar la atención, no para confundir la historia

El cine, ese arte donde vive la magia que nos provoca fuertes vibraciones y sentimientos con sus producciones.

Ese mundo lleno de sensaciones las cuales te hacen reír, llorar, amar y enojar. Te atrapa de tal forma, que tu corazón oprimido vuelve a respirar de nuevo cuando esa mano negra que lo tenía aprisionado lo libera con el desenlace de la trama.

Sí, de eso mismo hablo, del gran mundo del cine.

Un mundo que te transmite tantas emociones que a veces te hacen sentir como un pelele volteado por manos expertas y crueles.

Ese mundo espectacular que te conquista con cualquiera de sus géneros, ya sea drama o comedia, aventura o ficción, histórico o bélico, romántico y fantástico, suspense, musical, policiaco, western y terror.

¿Quién no se ha emocionado con Cinema Paradiso o La vida es bella? ¿Alguien no ha bailado con Grease o Fiebre del sábado noche? Quién no ha sentido la adrenalina en su interior ante gritos como «Libertad» de William Wallas en Braveheart o en el momento de cobrarse una venganza como en Gladiator.

Sí, de eso mismo hablo, del mundo del cine.

Pero no es oro todo lo que reluce 😳

El séptimo arte nos seduce con su trama, su historia, sus efectos y sonidos, su música… y sus ficciones. Y, no quisiera extenderme en exageraciones cinematográficas, aunque debo hacer mención de algunas de ellas que tan importantes son a la hora de captar la atención del espectador o aumentar su interés.

La primera gran mentira cinematográfica

Todo comenzó en el París de 1895, cuando los hermanos Lumière diseñaron un cinematógrafo concebido para grandes espacios.

Si bien es cierto, tiempo atrás ya se había creado el kinetoscopio por Thomas Alva Edison y su empleado William Dickson. Aunque éste solo era un aparato, un tanto incómodo, destinado a la visión individual.

Sería el inventor francés, Louis Le Prince, el considerado por muchos como el verdadero padre del cine.

En sus principios el cine fue un espectáculo de feria

Méliès creo para el cine una versión del viaje a la luna de Julio Verne llena de efectos especialesGracias a Georges Méliès y sus efectos especiales, nació la ciencia ficción.

Suyas son las célebres películas Viaje a la Luna (donde podemos contemplar la famosa imagen de esa luna llena con un cohete clavado en su ojo) y Viaje a través de lo imposible.

Aunque, por desgracia, esto tampoco es del todo cierto. Por aquellos tiempos, hubo una mujer que fue la gran precursora de lo que hoy conocemos como ficción.

La primera cineasta de la historia

No puedo pasar de largo sin hablar de la primera mujer cineasta, Alice Guy.

Esta gran mujer, fue la primera narradora de cine y también la primera en colorear sus películas. Fue la fundadora de lo que hoy en día se conoce como productor ejecutivo así como una pionera en utilizar efectos especiales.

Sin embargo, su nombre cayó en el olvido por el simple hecho de ser mujer.

Su primera película, titulada El hada de los repollos, solo tenía un minuto de duración.

Llegó a rodar, aproximadamente, mil filmes entre ciencia ficción, comedias, westerns…

Suya es la primera superproducción de la historia, El nacimiento, la vida y la muerte de Cristo, en el que intervinieron trescientos extras y se utilizaron más de 24 decorados.

Alice Guy Blanché, luchó toda su vida para ser reconocida como lo que era: actriz, directora y productora y, además, vivió de su oficio.

Te invito a ver su cortometraje, Voyage en Espagne, en el vídeo que dejo a continuación.

Nace la fábrica de leyendas

Ya a principios del siglo XX, surge en Estados Unidos y Europa un sinfín de estudios de filmación.

Debido a que la mayor parte de los habitantes eran inmigrantes y desconocían el idioma, en EEUU el cine mudo causó sensación, cosechando un gran éxito entre sus pobladores.

Edison, con su patente del kinetoscopio, monopolizó la industria del cine haciéndose fuerte en el este.

Por todo esto, los productores independientes no tuvieron más remedio que emigrar a la costa oeste. Allí encontraron bonitos paisajes para sus realizaciones, días soleados con buen tiempo y… Hollywood.

Hollywood, que literalmente significa «acebo bosque», en sus comienzos fue un poblado que se fundó en 1857.

Hoy en día es mundialmente conocido como La meca del cine.

Leyendas, exageraciones y mitos del cine que han confundido la historia

Con estos términos no me refiero al hecho de utilizar un fondo verde (cromakey) u otras técnicas de efectos especiales, ya que sin ellas sería impensable disfrutar de fantásticas películas como Avatar, Los Vengadores o El Hobbit.

Las películas sobre leyendas no serían posibles sin utilizar trucos y respetando la realidad

Me refiero, a que Napoleón medía 1,70m de altura, un tipo alto para la época, y sin embargo, continúan representándolo como un hombre bajo.

Me refiero a mitos del cine, como el que nos hace creer que un depósito de combustible estalla con un disparo. Es muy difícil hacerlos explotar, y menos si están llenos de diesel.

El cloroformo

Empezando por la cola de los mitos cinematográficos tenemos tenemos al cloroformo, ese compuesto químico tan necesario a la hora de raptar a alguien de forma ágil y silenciosa.

El problema reside en que sus efectos no son tan rápidos. Tarda entre cinco a diez minutos en dar resultado. Pero cierto es, que el espectador no tiene porque soportar un conflicto tan largo entre la víctima y su agresor.

Aunque, seguramente, nos dejaría a la mayoría sorprendidos preguntándonos por qué no pierde el sentido el perjudicado. No estaría mal ver por una vez cómo la víctima se deshace del dichoso paño de cloroformo para enfrentarse con arrojo a su secuestrador.

El silenciador

Siguiéndole de cerca, el silenciador de un arma. Al disparar con el mal llamado silenciador, que en realidad es supresor, se amortigua el sonido, pero en ningún caso lo elimina hasta el punto de oír al simple pfff al que estamos acostumbrados.

EL mito de que los silenciadores en las películas no hacen ruido no es del todo cierto

Los túneles

En séptimo puesto tenemos los túneles. Si por una de esas pasáis por un túnel y quedáis atrapados por una onda expansiva cargada de fuego ¡No se os ocurra ocultaros en ninguna puerta lateral o pasillo adyacente! ¡Este también se incendia!

Las arenas movedizas

Las arenas movedizas no te tragan hasta desaparecer del mapa, como bien señala la BBC News. Te hundes por el peso de tu cuerpo, pero si consigues mover las piernas el agua se mezcla de nuevo con la tierra y sales a la superficie.

Ahora, escapar de ahí es otro cantar. Necesitas que alguien te ayude desde fuera pues hace falta mucha fuerza debido a la succión.

Los 300

Los 300 espartanos no estaban solos, por espectacular que fuese la historia.

Con ellos defendieron el paso 400 tebanos, 700 hoplitas tespios y unos cientos de guerreros más.

El ejercito del rey Leónidas no estab formado solo por 300 espartanos, sino por muchos más guerreros

Aún así, no hay que escamotear el valor de estos heroicos soldados griegos con el mítico rey Leónidas dirigiendo la defensa de las Termópilas en la segunda guerra Médica.

Tiroteo en OK Corral

Los duelos en el salvaje oeste no eran tan numerosos como nos han hecho creer. No se liaban a tiros por haber mirado mal a alguien o escupir tabaco junto a una bota reluciente.

El origen del mito lo encontramos en un duelo entre Wild Bill Hickok y Davis K. Tutt, ambos jugadores profesionales de cartas. Y de este modo nació la leyenda.

La realidad es, que hubo algunos rifirrafes y estos fueron escasos por distintos motivos.

El más sonado es el que tuvo lugar en Ok Corral cuando Wyatt Earp, junto a sus hermanos y Doc Holliday, se enfrentaron a tiros con los malhechores.

El T-Rex

Según algunos científicos, el despiadado lagarto tenía labios y esto le llevaría a ocultar sus feroces colmillos. Otros creen que tenía plumas y que era carroñero.

Pero lo más llamativo es que algunos piensan que no solo era tonto de remate, sino que sus pequeñas patas delanteras le impedían levantarse del suelo cuando caían y eso los convertía de perseguidor a perseguido.

No estamos seguros de si el T-Rex tenía labios o plumas, pero sí de que da mucho miedo

Esta última teoría está muy debatida, ya que las patas delanteras, aunque pequeñas, eran extraordinariamente fuertes.

Aún así, prefiero la imagen que tenemos del depredador asesino.

¡Que sería Parque Jurásico sin un temible T-Rex!

En la recta final… el casco vikingo

¿Cuál es la primera imagen que nos viene a la mente cuando pensamos en vikingos?

Hombres grandes, fuertes, rudos y valientes. Aguerridos guerreros que no tenían miedo a la muerte. Violentos seres que portaban hachas sangrientas y cascos… ¿con cuernos?

¡Pues ese mito es un error de interpretación!

En el siglo XIX, el pintor sueco Gustav Malmström, realizó una serie de ilustraciones que inducen a la equivocación. Basándose en «La Saga de Frithiof», pintó una serie de personajes que vestían cascos con cuernos. Su objetivo, demonizarlos.

Más tarde, en el estreno de la obra «El anillo del nibelungo» de Richard Wagner, se encumbró el mito.

EL objetivo de representar a los vikingos con cuernos era demonizarlos y hacerlos malvados

Realmente, el único yelmo completo encontrado hasta el momento es el de Gjermundbu. Éste es un casco de anteojos, sin rastro de cuernos, que data del siglo XIX.

Los cascos estaban forjados con tres planchas de metal que le daban forma semicircular. Al frente, hay un protector con forma de anteojos mientras que algunos podrían llevar protector nasal.

Si algún casco llevaba algo, eso eran alas, y ese yelmo pertenecía al «Padre de Todos», Odín, que reconocerás por las películas de Marvel.

Y para terminar, el Oscar es para… 😉

Pollice Verso (pulgar al revés)

Debido a un error de interpretación este cuadro sería el causante del sentido que le damos al pulgar invertido en los combates entre gladiadores de la Antigua Roma.

Su autor, Jean-Léon Gérôme, fue un pintor francés del siglo XlX.

La obra nos muestra el delicado momento donde un gladiador espera el veredicto del emperador.

Los palcos están repletos de gente, el Anfiteatro a rebosar. El gladiador mira a los espectadores que aclaman ¿la muerte o la vida? del infeliz que yace malherido bajo su pie.

Éste levanta su brazo agonizante hacia ellos con tres dedos extendidos en actitud de clemencia.

En el palco inferior se encuentran seis vírgenes vestales. Sacerdotisas de Roma y cuidadoras del fuego sagrado de la diosa Vesta. Sus pulgares señalan hacia la tierra al igual que los espectadores pudientes que se hallan tras ellas.

El resto de la concurrencia mira expectante. ¿Cuál sería vuestra opinión si contemplaseis este cuadro? ¿Hay arrebato o piedad en sus rostros? ¿Es el cuadro o el autor el que induce a error?

Al contrario del mito que nos han hecho creer, el pulgar hacia abajo (pollice verso) o introducido en el puño (pollice compresso) simbolizaban la espada hundida en la tierra o envainada, es decir, la vida.

Por el contrario, el pulgar hacia arriba (pollice converso) o en horizontal simbolizaban la espada desenvainada o la posición del gladiador condenado a muerte.

Más tarde los cristianos cambiaron el concepto. El pulgar apuntando al cielo significaba el bien y la vida, mientras que hacia abajo era todo lo contrario.

Según el lenguaje corporal hoy en día levantamos el pulgar en señal de éxito o aprobación y lo bajamos en señal de fracaso.

A pesar de los mitos, leyendas e historias inventadas el cine no sería lo que es sin todas ellas, pues en ellas radica la magia y, a fin de cuentas, eso es el séptimo arte ¿no? Mágico.

Y colorín colorado, este artículo se ha acabado.

A más ver

Con todo mi cariño… a Piolín.

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