Una visita al Languedoc y la Provenza

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La Camarga está situada al oeste de Provenza

En el artículo de esta semana nuestra amiga Desi, una fiel lectora, nos cuenta su viaje por el Languedoc y la Provenza, dos regiones francesas muy romanizadas.

Han transcurrido muchos años pero en mi memoria aún permanece el recuerdo de mi primer viaje al extranjero.

Conocí a mi amiga Silvie en la playa donde ella y su familia pasaban todos los veranos. A Silvie le gustaba la playa pero solo hablaba de su tierra, el Languedoc. Todas las salidas de excursión o visitas a diferentes poblaciones eran comparadas con su Languedoc y también con la Provenza. En aquel momento no le presté mucha atención, pero ahora quiero dar validez a su comportamiento.

Tenía 19 años cuando me invitó a pasar unos días de septiembre en su casa de Nimes. Al mismo tiempo ayudaría en trabajos de vendimia en la finca de sus abuelos. Así pude conocer la riqueza de aquella tierra tan encumbrada por mi amiga.

El viaje en autobús fue horrible, menos mal que cuando llegué me esperaba Silvie. Viajaba con una mochila y un buen bagaje de ilusiones. Silvie iba acompañada de un amigo, se llamaba Pierrot y era algo mayor que nosotras. Cargamos mi equipaje en su coche (si aquello podía llamarse coche, un Citroën 2CV prehistórico) y nos paseó por la ciudad antes de dejarnos en casa.

Primer contacto con el Languedoc y la Provenza

Desde el primer momento advertí la riqueza de la ciudad de Nimes. De camino a su casa, sin bajar del coche, pude admirar los primeros monumentos romanos, que ya me impresionaron. Las Arenas, el anfiteatro romano con mejor estado de conservación, y el templo de la Maison Carrée, el único templo romano conservado integralmente.

La Maison Carrée es el templo romano mejor conservado
Templo romano Maison Carrée

Una vez en casa preparamos una serie de excursiones aprovechando el coche de Pierrot y sus conocimientos históricos. Era profesor de instituto y aún disfrutaba de sus vacaciones.

Esa misma tarde, después de facilitarnos la máxima información sobre los monumentos romanos de la ciudad, nos llevó a la muralla, y en ella La Tour Magna. También al Templo de Diana, y a la Place de l’Horloge (plaza del reloj). Por la noche acordamos desplazarnos a Arles al día siguiente.

Silvie tenía mucho interés ya que su novio era de esa población. Recorrimos Arles (que más tarde fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco). Allí habían vivido griegos, celtas y romanos. Recorrimos su Anfiteatro, el Teatro Antiguo, la Necrópolis y Las Termas, etc… todo ello de época anterior.

El anfiteatro de Arles es patrimonio de la humanidad
Anfiteatro de Arles

De época posterior son la Iglesia y el Claustro de Saint Trophine y la Abadía de Montmajour. Ya más modernos el Ayuntamiento, el Palacio del Arzobispo, etc.. (se notaba que disponíamos de dos buenos guías). En pocos kilómetros vi tanta belleza arquitectónica que ahora comprendía el amor y el cariño que tenía Silvie por su país. Así se lo manifesté, pero ella se reía ya que me decía que había visto muy poco.

Aunque nuestros derroteros no eran culturales, aprovechamos la ventaja que se nos ofrecía con Pierrot, que no nos dejó solas ningún día. Desconozco si Van Gogh era admirador de tanta maravilla, pero entiendo que allí tuviera la inspiración para pintar tantísimos cuadros en los pocos meses que permaneció en Arles.

Otros lugares que conocer

No recuerdo el orden de visitas pero llevo en mi corazón cada una de aquellas.

Nos desplazamos a Pont du Gard, el acueducto romano más alto portador de las aguas de Uzès a Nimes; en el centro de esa ciudad visitamos su Castillo.

También recorrimos Alès, habitada en la antigüedad por griegos, romanos y musulmanes, recorrimos el fuerte Vauban y otras construcciones más modernas.

El Pont du Gard en Alès es un acueducto romano construido a tres niveles
Acueducto Pont du Gard, en Alès

Aprovechando un día nublado nos trasladamos a la ciudad amurallada de Aigues Mortes y posteriormente a Avignon, ciudad de los papas. También conocimos otras poblaciones, Beacaire, Saint Gilles, Tarascon,… sin necesidad de poner un pie en tierra.

No todo fueron visitas culturales. Maravilla de la naturaleza es La Camarga, en la Provenza, terrenos pantanosos donde comparten vida los toros con los famosos caballos. Me sorprendió ver a los potrillos recién nacidos de color negro y los padres blancos, al igual que los lizipanos de la famosa Escuela Española de Equitación de Viena.

Nimes se encuentra muy cerca del Mediterráneo. No podía faltar el baño estival. Nos desplazamos a Saintes Maries de la Mer, una villa famosa por ser el punto de reunión de los gitanos del mundo entero. Allí veneran en su iglesia fortificada a la Santa Sara Khali, su virgen negra.

Ciudad situada en el Languedoc y la Provenza, donde se venera a al virgen negra
Saintes Maries de la Mer

Hay más historias en materia religiosa en el pueblo que gustosos sus habitantes os pueden contar. Unas pizzas y un buen baño nos reconfortaron. No debíamos permanecer hasta muy tarde por las famosas nubes de mosquitos de la zona (son tan numerosos que las bandadas se pueden cortar con un cuchillo, por su tamaño parecen aviones).

Aprovechando que mi amiga tenía que matricularse en la Universidad, volví con Pierrot a la playa. Era la primera vez que nos encontrábamos solos. En aquellas fechas la playa no estaba muy concurrida, allí empecé a conocer realmente a mi acompañante, me besó por primera vez.

Montpellier no es tan antigua como Nimes, pero es bien conocida en España. Allí nació Jaime I de Aragón. Destaca el suministro de agua, que llegaba a la ciudad por el gran acueducto Saint-Clément (del siglo XVIII), así como el pórtico de la Catedral Saint-Pierre.

Otro desplazamiento que hicimos fue al puerto de Sète. El novio de mi amiga nos comentó que de haber llegado a finales de agosto hubiéramos presenciado unas justas sobre barcas. En Sète, «pro bé» la bullavesa y las ranas, ambos bocados exquisitos.

En el puerto de Sète se celebran las justas sobre barcas
Puerto pesquero de Sète

Disfrutamos viendo el Teatro Romano de Orange y sobre todo el Arco del Triunfo (de 3 arcos). Para viajes próximos quedaron relegadas a ser visitadas entre otras, en el sur Beziers y más ampliamente Montpellier. Por el este la ciudad de Aix-en-Provence.

¿Que espero en este próximo viaje?

No soy dada a elogios baratos, pero soy sensible a la belleza y la armonía. En aquel viaje las conocí. Llevaba alforjas cargadas de ilusiones, y en esta ocasión espero superarlas.

Silvie se separó de su marido hace tres años y yo lo perdí poco después. Me ha invitado a pasar unos días en su casa, y me tiene preparada una sorpresa. He reflexionado, y para mí es una encerrona. Me ha comentado que Pierrot vendrá a tomar café. Es separado y tiene intención de acompañarme a visitar más ampliamente El Languedoc y La Provenza. Desconozco si mi amiga tiene un «arreglo» actualmente. ¿Será el atractivo profesor que me impactó?

Aunque las decisiones a mi edad no las tomo de forma apresurada quisiera actuar como entonces, aunque mi mente actualmente se dirige a metas culturales. Espero que mi profesor mantenga el ánimo y las ilusiones, y convierta en realidad mis pensamientos. Un flujo de imágenes se dibujan en mi cerebro a las que deseo acercarme.

Muchas gracias Desi por este relato sobre El Languedoc y La Provenza. Ya lo sabes, si quieres hacer como ella, y contarnos tu historia solo tienes que hacérnosla llegar, siguiendo algunas indicaciones.

Una visita al Languedoc y la Provenza
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